Tan cierto como saber diferenciar la vida de la muerte, es fácil para mi saber distinguir lo que fué y hoy no es. Todos experimentamos en algún momento el dolor y luego de el, la esperanza en que todo cambiará para mejor.
Hace casi tres años de aquella feria de libros en que por primera vez tuvimos la "suerte" de encontrarnos, estaba nervioso ante la conversación que se había pospuesto dos meses atrás, pero llegó, estabamos allí, conversando; no fué la más productiva entonces, pero era justo lo que queríamos hacer.
No podia mirarte a la cara, aún temblaba, tenia 18 y tu 28, talvez eran los diez años de edad la diferencia que me restaba seguridad, pero allí seguía yo, conversando...
Así nos conocimos, por más de un año todo pasó bien; cada momento importaba tanto para cada uno de los dos, las risas, los abrazos, los nuevos besos, logré aprender a diferenciar los "barí" de los "yukpa" aquellos indios de la sierra perijánera que conocí gracias al trabajo que como educadora realizabas con ellos.
No estabamos juntos todos los días, pero disfrutaba cada conversación que manteníamos por teléfono, aunque no lo creas Sofía, el "teléfono" tambien formaba parte de nuestra relación...
Se cumplió el deseo de tenerte cerca, resultó que cuando podía verte más seguido ya no querías ni tenías tiempo para mí, estabas cansada, hacía falta el teléfono? o fué la costumbre de estar léjos lo que nos mantuvo en esta relación? la respuesta no la sé, pero estoy seguro que el amor poco nos rondaba.
Ahora a casi tres años regresaste a trabajar con los indios, ya no te veo y hablamos poco, casi nunca, no hay de que hablar? no se me calienta la oreja como antes, porqué sofía? que perdimos? quien se quedo atrás o quien vá delante? quién piensa en el otro y quién no? hay hijos en el futuro? Cada día me despierto creyendo que podré tener tu risa, tu cabello en mi pecho por las noches, pero quieres descansar tu cabeza sobre mi pecho?
Estoy de duelo, te siento lejos!
Hace casi tres años de aquella feria de libros en que por primera vez tuvimos la "suerte" de encontrarnos, estaba nervioso ante la conversación que se había pospuesto dos meses atrás, pero llegó, estabamos allí, conversando; no fué la más productiva entonces, pero era justo lo que queríamos hacer.
No podia mirarte a la cara, aún temblaba, tenia 18 y tu 28, talvez eran los diez años de edad la diferencia que me restaba seguridad, pero allí seguía yo, conversando...
Así nos conocimos, por más de un año todo pasó bien; cada momento importaba tanto para cada uno de los dos, las risas, los abrazos, los nuevos besos, logré aprender a diferenciar los "barí" de los "yukpa" aquellos indios de la sierra perijánera que conocí gracias al trabajo que como educadora realizabas con ellos.
No estabamos juntos todos los días, pero disfrutaba cada conversación que manteníamos por teléfono, aunque no lo creas Sofía, el "teléfono" tambien formaba parte de nuestra relación...
Se cumplió el deseo de tenerte cerca, resultó que cuando podía verte más seguido ya no querías ni tenías tiempo para mí, estabas cansada, hacía falta el teléfono? o fué la costumbre de estar léjos lo que nos mantuvo en esta relación? la respuesta no la sé, pero estoy seguro que el amor poco nos rondaba.
Ahora a casi tres años regresaste a trabajar con los indios, ya no te veo y hablamos poco, casi nunca, no hay de que hablar? no se me calienta la oreja como antes, porqué sofía? que perdimos? quien se quedo atrás o quien vá delante? quién piensa en el otro y quién no? hay hijos en el futuro? Cada día me despierto creyendo que podré tener tu risa, tu cabello en mi pecho por las noches, pero quieres descansar tu cabeza sobre mi pecho?
Estoy de duelo, te siento lejos!
Es obvio que no hay amor ni futuro, me pregunto entre otras cosas si gané o perdí? talvez es hora de decirte adiós, desprenderme de lo que fué y ya no es, hoy con 21 y tú 31, ganador o perdedor?
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